El arte de la panadería escandinava recetas e ingredientes únicos
¡Bienvenidos, amantes del buen pan y los sabores reconfortantes! Hoy nos sumergimos en el fascinante mundo de la repostería escandinava, un universo donde la simplicidad de los ingredientes se encuentra con aromas especiados para crear momentos de pura felicidad, conocidos como «fika». Prepárense para llevar a su cocina un trocito de Suecia con una de sus joyas más aromáticas: los Kardemummabullar, o bollos de cardamomo.
Estos bollos, suaves y esponjosos, son el epítome de la tradición sueca. Su distintivo sabor a cardamomo, a menudo pasado por alto en otras culturas, es aquí el protagonista absoluto, realzando la masa dulce con una calidez especiada que es simplemente irresistible. Olvídate de los rollos de canela por un momento y déjate seducir por esta experiencia nórdica que promete deleitar tus sentidos y llenar tu hogar con un aroma inolvidable.
Prepararlos es una experiencia gratificante que te transportará directamente a una panadería en Estocolmo. No te intimides por la aparente complejidad; con nuestra guía paso a paso, pronto estarás disfrutando de tus propios Kardemummabullar caseros, perfectos para acompañar tu café o té, o simplemente para disfrutar de un merecido momento de «fika» a cualquier hora del día.
Ingredientes para Kardemummabullar (Bollos de Cardamomo Suecos)
Para la masa:
- 500 gramos de harina de trigo de fuerza
- 200 ml de leche entera
- 75 gramos de mantequilla sin sal, a temperatura ambiente
- 50 gramos de azúcar granulado
- 10 gramos de levadura seca de panadero (o 25g de levadura fresca)
- 10 gramos de cardamomo verde molido (aproximadamente 2 cucharaditas)
- 1 cucharadita de sal
- 1 huevo grande
Para el relleno:
- 75 gramos de mantequilla sin sal, muy blanda
- 50 gramos de azúcar moreno
- 10 gramos de cardamomo verde molido (aproximadamente 2 cucharaditas)
Para el glaseado y decoración:
- 1 huevo batido con 1 cucharada de leche (para pintar)
- Azúcar perlado (pärlsocker), al gusto
Preparación
En un tazón pequeño, calienta la leche hasta que esté tibia (unos 37°C, no más). Disuelve la levadura y una cucharadita del azúcar granulado de la masa. Deja reposar durante 5-10 minutos hasta que la mezcla burbujee, indicando que la levadura está activa.
En un tazón grande, mezcla la harina, el resto del azúcar granulado, el cardamomo molido y la sal.
Haz un hueco en el centro de los ingredientes secos. Vierte la mezcla de levadura y el huevo batido. Comienza a integrar los ingredientes con una cuchara de madera o con tus manos hasta formar una masa. Luego, agrega la mantequilla blanda poco a poco, incorporándola completamente.
Amasa la mezcla sobre una superficie ligeramente enharinada durante unos 10-15 minutos, hasta obtener una masa suave, elástica y que no se pegue. Si tienes amasadora, utiliza el gancho amasador durante unos 8-10 minutos a velocidad media.
Coloca la masa en un tazón ligeramente engrasado, cúbrela con un paño de cocina limpio o film transparente y déjala levar en un lugar cálido durante 60-90 minutos, o hasta que duplique su tamaño.
Mientras la masa leva, prepara el relleno: en un tazón pequeño, mezcla la mantequilla muy blanda con el azúcar moreno y el cardamomo molido hasta obtener una pasta homogénea.
Una vez que la masa haya levado, desgasifícala suavemente y extiéndela sobre una superficie ligeramente enharinada con un rodillo, formando un rectángulo de aproximadamente 40×50 cm.
Extiende el relleno de cardamomo uniformemente sobre toda la superficie de la masa. Dobla la masa por la mitad a lo largo (quedará un rectángulo de 20×50 cm con el relleno dentro).
Con un cuchillo afilado o un cortador de pizza, corta tiras de unos 2 cm de ancho a lo largo del lado más corto. Toma cada tira, gírala varias veces sobre sí misma y luego enróllala formando un nudo o una espiral, metiendo el extremo por debajo.
Coloca los bollos formados en bandejas de horno cubiertas con papel de hornear, dejando espacio entre ellos. Cúbrelos nuevamente y déjalos levar por segunda vez durante unos 30-45 minutos, o hasta que estén visiblemente más grandes y esponjosos.
Precalienta el horno a 200°C (con ventilador) o 220°C (sin ventilador). Bate el huevo restante con una cucharada de leche y pinta suavemente la superficie de cada bollo. Espolvorea generosamente con azúcar perlado.
Hornea los Kardemummabullar durante 8-12 minutos, o hasta que estén dorados y cocidos por debajo. El tiempo puede variar según tu horno, así que mantente atento.
Una vez horneados, transfiérelos a una rejilla para que se enfríen ligeramente. Los Kardemummabullar están deliciosos templados, recién hechos, pero también se conservan bien en un recipiente hermético durante varios días.
¡Y listo! Ya tienes tus Kardemummabullar caseros, esperando ser devorados. Disfrútalos templados con una buena taza de café, o guárdalos en un recipiente hermético para seguir disfrutando de su aroma y sabor durante días. ¡Son el acompañamiento perfecto para cualquier momento del día!
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